¿Te limitan tus creencias?

Sobre que somos lo que somos en la edad adulta y nos comportamos o relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno de una forma determinada, podemos afirmar que está condicionado por nuestro sistema de creencias y valores, ¿cierto?

Estas creencias, crean a la vez pensamientos de los que derivan unas emociones concretas.

Como seres sociales necesitamos un sistema de creencias y valores para relacionarnos con el entorno que nos rodea, eso es, creo, a estas alturas, una idea aceptada. El problema radica cuando mi creencia no está alineada con lo que ocurre en el exterior, o lo que creo que ocurre, ahí, es cuando se dispara el conflicto y por lo tanto se produce una fricción con lo que creo que debe ser y no es.

Pero,  ¿qué es una creencia? Desde el mismo momento de nuestra concepción, a través de nuestro proyecto sentido ya se origina una creencia, simplemente con la intención por la cual he sido concebido. A partir de nuestro nacimiento siguen habiendo interacciones con nuestro sistema familiar transgeneracional y personas de nuestro entorno, como caldo de cultivo vamos creando nuestras creencias y valores. Éstas se van reforzando o modificando cuando entramos en contacto con maestros y profesores, jefes, compañeros de trabajo y otras organizaciones sociales.

El cambio de creencias se relaciona con nuevas experiencias, rupturas o quiebres, en los cuales vamos dejando de lado lo que antes dábamos por hecho.

La información que nos transmiten nuestros padres, familiares y maestros, etc.. lo tomamos como verdades, o muchas veces, simplemente queda grabada en nuestro inconsciente. Este proceso parece ser inevitable, y favorece nuestro desarrollo inicial aunque también lo restringe. Las creencias muestran de este modo sus potencialidades y sus límites, ya que nos dan una identidad personal, familiar y social, identidad que no puede ser más que limitada, parcial o condicionada. Esa identidad, esas creencias, nos permiten relacionarnos por la vida en nuestra zona confort, pero que a la vez puede convertirse en una prisión, en la que hay seguridad y tranquilidad, pero poca posibilidad de cambio.

La imagen que tenemos de nosotros mismos, son parte de nuestras creencias, y esto es nuestra verdad. Si yo creo que soy guapo y agradable, buscaré todas las pruebas que me lo confirmen, me percibiré y actuaré con la autoestima y seguridad basándome en esa creencia. En mi diálogo interno me diré lo guapo y agradable que soy, muchas veces, hasta que me lo crea.

Evidentemente, lo mismo sucede si creyera lo contrario, que soy muy feo y desagradable.

Por este motivo es importante tomar conciencia de la creencia, ya, tiene implicaciones en nuestro comportamiento, y, ¡buena noticia!!!es posible cambiarla, desaprendiendo e instalando una más favorable.

Nuestras creencias dan sentido a nuestras experiencias.

Algunos ejemplos:

  • “Si no eres capaz de dejar de fumar, quiere decir que no tienes fuerza de voluntad”.
  • “Cuando alguien te quiere, implica que eres una persona que se hace querer”.
  • “Si estás enfermo, quiere decir que no te has cuidado”

Estas creencias vienen con su propio mapa de la realidad –sus propias creencias- del que las dice.

Lo que nosotros creemos sobre otros, hace que les tratemos de una manera siguiendo lo que creemos y ellos responden recíprocamente. Del mismo modo, lo que creemos de nosotros mismos hará que nos comportemos de una manera y de nuevo esto hará que otros respondan a ello.

Si yo no me reconozco, ¿cómo me van a reconocer los demás?

¿Cómo puedes cambiar las creencias limitantes?

Todos hemos cambiado creencias desde que hemos sido niños hasta la edad adulta. Piénsalo!!! Y lo seguimos haciendo, aunque quizás a menor velocidad.

Las experiencias y los nuevos conocimientos, la información, los cambios que van ocurriendo, los fracasos y frustraciones, colaboran en ello. Una forma eficaz de cambiar una creencia es reemplazándola por otra que mantenga la intención positiva original. Uno ha de sentirse coherente con su nueva creencia, es decir que en cuerpo y mente perciba, sienta y haga que la nueva creencia es adaptable a nuestro ser y es útil para conseguir lo que necesitamos.

Si tienes una creencia limitante, pregúntate!!:

¿Qué consigues con esta creencia?

¿Cuál es la intención positiva de esta creencia?

¿Cómo puede mejorar mi vida con la creencia nueva?

¿Cómo podría empeorar mi vida con la creencia nueva?

¿Qué es lo que mejor que me puede pasar si continuo con la creencia antigua?

¿Qué es lo mejor que me puede pasar con la creencia nueva?

Comprender, tomar conciencia y modificar el sistema de creencias

 Sea cual sea nuestro sistema de creencias, debemos saber que dicho sistema ha sido aprendido y que por lo tanto -si no nos conviene- también puede desaprenderse.

No hay nada que nos impida a persistir en el error.

Nadie está obligado a mantener una mala opinión de sí mismo.

¿Por qué no deshacerse de lo que nos hace daño o de eso que nos hace creer que no estamos a la altura de nuestros deseos? ¿Por qué no sustituir esas creencias limitantes por convicciones positivas?

¿Tomas conciencia de tus creencias? ¿Qué creencias te limitan?

Espero que te haya gustado! Un abrazo!

Caty Romero-Acompañante en Bioneuroemocion

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