El perdón ¿Sabes cómo procesarlo?

Se habla mucho del perdón y muchas veces no nos queda claro cómo procesarlo, cuando pensamos que nos hemos perdonado, hemos perdonado a otros, creemos que hemos perdonado cuando en el fondo no lo hemos hecho,  y lo que es peor, no nos tenemos en cuenta a nosotros mismos.

¿Me he perdonado? ¿Yo? No me refiero a la experiencia vivida, sino a los juicios por buscar el “culpable” de cómo me siento, Cuando el cómo me siento, depende solo y únicamente de mi.

En muchas ocasiones a lo largo de la vida experimentamos situaciones, momentos, expectativas no cumplidas que nos conducen a distintos estados emocionales, como la rabia, frustración, ira, enojo, inseguridad…y damos al otro toda la responsabilidad de cómo yo me siento, cuando el único responsable es un@ mism@.

A continuación te doy unos pasos que te pueden ir bien para entender este proceso:

1) Identifica tus emociones (a menudo hay más de una). Toma consciencia de la acusación que te haces a ti mismo o que le haces a otro y de lo que ésta te hace sentir.

2) Asume tu responsabilidad. Ser responsable es reconocer que siempre tienes la opción de reaccionar con amor o con miedo. ¿De qué tienes miedo? Date cuenta también de que tienes miedo de que te acusen de tener miedo.

3) Acepta al otro y suéltate. Para lograr soltarte y aceptar al otro, ponte en su lugar y siente sus intenciones. Acepta la idea de que la otra persona se acusa y te acusa probablemente de la misma cosa que tú. Ella tiene el mismo miedo.

4) Perdónate. Esta es la etapa más importante del perdón. Para realizarla, date el derecho de haber tenido y de tener todavía miedo, creencias, debilidades y limites, que te hacen sufrir y actuar. Acéptate tal y como eres ahora, sabiendo que es temporal.

5) Ten el deseo de expresar el perdón. A modo de preparación para la etapa siguiente, imagínate con la persona adecuada en el acto de pedirle perdón por haberla juzgado, criticado o condenado. Estarás listo para hacerlo cuando la idea de compartir tu experiencia con dicha persona te suscite un sentimiento de alegría y de liberación.

6) Ve a ver a la persona en cuestión. Exprésale lo que has vivido y pídele perdón por haberla acusado o juzgado y por haber estado resentido con ella. Menciónale que la has perdonado solo si te lo pregunta.

7) Haz el enlace con un cordón o una decisión ante uno de tus progenitores. Recuerda un acontecimiento similar que ocurriera en tu pasado con una persona que representase a la autoridad: padre, madre, abuelos, maestro, etc. Generalmente será́ del mismo sexo que la persona con la cual acabas de realizar el perdón. Vuelve a efectuar todas las etapas con esta persona (la figura de autoridad).

Cuando la emoción sentida sea hacia ti mismo, realiza los pasos 1, 2, 4 y 7.

Date el tiempo necesario para realizar el proceso del perdón. En cada etapa puede pasar un día o un año. Lo importante es que tu deseo de lograrlo sea sincero. Cuando la herida es grande y profunda o el ego se resiste, puede tomar más tiempo. Si la etapa seis del proceso del perdón te resulta difícil, debes saber que es el ego el que se resiste.

 Cuando piensas:

“¿Por qué ir a pedirle perdón por estar resentido con él/ella cuando fue él/ella quien me ofendió́?

 ¡Tengo toda la razón del mundo para estar resentido!”

Es tu ego quien habla.

No te preocupes por la reacción del otro cuando vayas a pedirle perdón. Respeta su reacción y la tuya. Nadie en el mundo puede saber lo que va a suceder. Si al otro le cuesta trabajo recibir tu petición de perdón, es que él/ella mism@ no puede perdonarse. Aunque tú lo hayas perdonado, no puedes hacerlo por él o ella.  Deberá lograrlo por sí mismo. No eres responsable de su reacción, sólo de la tuya.

Por otro lado, el hecho de perdonarte a ti mismo es un hermoso ejemplo para ayudar al otro a que también lo consiga.

Recuerda que el hecho de perdonar a alguien no significa que estés de acuerdo con la ofensa, sino que, el proceso es estar y ser capaz de ver más allá́ de la ofensa, de ver lo que pasaba en el interior de la persona. Gracias a este perdón podrás concederte más fácilmente el derecho de ser tú mismo.

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Recuerda que para el inconsciente el otro no existe, todo lo que veo en el otro, es algo que debo cuidar en mi. Es mi reflejo. Mis carencias las entenderé a través de otro.

Perdonar es dar las gracias por el aprendizaje. Enric Corbera

No hay nada que perdonar. UCDM

 

Fuentes: Ejercicio extraído de Lisa  Bourbeau.

Caty romero

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